sábado, 25 de septiembre de 2010

JESÚS VEGETARIANO


                                                    Por el SOLDADO RAZO CONEJO

Existe una información donde se menciona que Jesús el Cristo era vegetariano, basándose en la tesis que si su mensaje era de amor y compasión supremo, entonces sería incongruente e inconcebible para el príncipe de Paz comer animales. Pero al leer las escrituras se nos presentan muchos mensajes contradictorios sobre este tema, porque la complejidad de la Biblia es que puede usarse para justificar cualquier posición según la interpretación que el hombre le quiera dar, es por eso que teología interviene para darle un sentido a los textos sagrados.
     Los más prestigiosos teólogos consideran que la interpretación Bíblica es el producto de una «revelación progresiva». Es decir, que nuestra comprensión evoluciona a través del tiempo, del mismo modo que el conocimiento de la ciencia, la lingüística o incluso las computadoras evoluciona a través de los años. No hay una verdad invariable ni válida para toda la eternidad. El estudio y los nuevos descubrimientos, al igual que el continuo desarrollo de las ideas, la ética y los objetivos comunes, condicionan la manera en que vemos la revelación Bíblica.
    Hace 200 años, por ejemplo, era bien visto por la mayoría de la gente ser un cristiano esclavista. Hace 300 años, Galileo fue sentenciado a la cámara de tortura por su creencia de que la Tierra no es el centro del universo. A pesar de los textos Bíblicos que justifican estas actividades y otras tantas, hoy en día comprendemos que la naturaleza de Dios no admite la esclavitud, la tortura. El Papa Juan Pablo II ha dicho que cualquier interpretación de las Escrituras que contradiga una comprensión racional de la bondad y la misericordia de Dios es incorrecta.
   Las Buenas Nuevas es que hay argumentos Bíblicos en mayor cantidad y mucho más fuertes en pro de tratar a todos los animales, ya sean humanos o no, como a los prójimos de Dios: dignos de respeto y compasión; para cuidarlos, no para explotarlos, torturarlos o matarlos.
     Es racional y Bíblicamente acertado proponer, entonces, que hacer daño a cualquier ser vivo, incluyendo vacas, pollos, cerdos y peces es inmoral. Seguir contribuyendo a matar animales masivamente es ya un holocausto de 6000 millones cada día en condiciones extremadamente dolorosas. Jesús Cristo que es la encarnación de la perfección del amor y misericordia universal sin distinción alguna para todas las especies vivientes, no aprobaría el abuso de cualquier tipo y menos de la manera antes mencionada.
     También sería desaprobado por el hijo de Dios, que continuáramos dañando el ambiente de planeta por promover y generar la ganadería intensiva en todo el mundo, alimentar una ultrapoblación de humanos carnívoros. Ganadería que contribuye a generar más gases de efecto invernadero que todos los vehículos juntos en el planeta, la industria cárnica es la principal causa de deforestación, perdida de suelos, contaminación y calentamiento global.   
     En la Santa Biblia (Génesis 1,29–30) se menciona: El Jardín del Edén, el mundo perfecto de Dios, era vegetariano. Acto seguido, Dios llama «buena» a esta relación ideal y no-explotadora (Génesis 1,31). De allí siguieron muchos años de humanidad caída, cuando las personas tomaron esclavos, hicieron guerras, comieron animales y cometieron otros actos violentos. Pero los profetas nos dicen que el reino pacífico será no-violento y vegetariano; incluso el león habitará con el cordero (por ejemplo, Isaías 11). Jesús es el Príncipe de Paz que abre esta nueva era de no-violencia.                                                                                                                                                                                                                                                                                Dios creó a todos los animales con la capacidad de sentir dolor y sufrimiento. Pero en algunas granjas industriales actuales a los animales se les cortan los cuernos, el pico y son castrados sin anestesia. Para aumentar al máximo las ganancias, son hacinados en el menor espacio posible, y son reproducidos genéticamente. Esto ocasiona que casi todos sufran de cojera, deformidades en las patas o fracturas, pues sus miembros no pueden desarrollarse al ritmo de sus cuerpos científicamente aumentados. Por último, son transportados sin alimento ni agua y expuestos a la intemperie, para acabar en una espantosa e infernal muerte.                                                                                                                                  
     En el día sexto Dios creó a los animales y a los seres humanos, y en Génesis 1,28 Dios ordena el cuidado de los animales por parte de los humanos, estableciendo inmediatamente después una dieta vegetariana: «Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales».
     Jesucristo nació en un pesebre, entre los animales. Él y Juan el Bautista se unieron a muchos otros judíos que reprobaban el sacrificio de animales y apoyaban el vegetarianismo. Una práctica a la que Jesús se unió para respaldar a estos judíos vegetarianos es el bautismo para el perdón de los pecados del hombre, reemplazando así la matanza de animales en el templo. Después de la matanza los animales serían comidos.
     Los cristianos tenemos una elección: cuando nos sentamos a comer podemos aumentar el nivel de violencia, sufrimiento y muerte en el mundo, o podemos respetar Su creación adoptando una dieta vegetariana.                                                                                           
     Jesús hacia la misericordia, la compasión y la manera en que los seres humanos tratan a los animales. No hay de misericordioso o compasivo en patrocinar algunas industrias que encierran, torturan y matan criaturas de Dios por la sola razón de darle gusto, de satisfacer un placer a la insaciable ultrapoblación humana carnívora.




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