EL CIRCO!!!!

Lo único que puede enseñar un circo con animales es a no respetar la naturaleza ni sus seres vivos.
Los circos con animales se vanaglorian de ser espectáculos que enseñan sobre los animales y sobre la vida salvaje a los niños y la comunidad. Sin embargo, observando los hechos, lo único que pueden enseñarnos son cómo maltratar a los animales para humillarlos. Los animales están hechos para vivir en libertad, pero el circo les condena a una vida de confinamiento y les obliga a realizar ridículos espectáculos para entretener a un público, inconsciente o indiferente al sufrimiento de los animales.Los animales en los circos llevan vidas miserables. Pasan la mayor parte del tiempo encerrados, solos, encadenados entre camiones y jaulas, trasladados de ciudad en ciudad. Su entrenamiento es violento, doloroso y abusivo, escondido de la mirada del público.Al asistir a estos espectáculos y pagar la entrada, enseñamos a los niños y a los jóvenes la falta de respeto hacia la naturaleza y la dignidad de otros seres vivos, porque les mostramos que es divertido presenciar los actos antinaturales y humillantes que los animales están obligados a hacer, atemorizados por la violencia de sus entrenadores.
El Dr. Melvin E. Levine, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte y director de Centro Clínico para el Estudio del Desarrollo y el Aprendizaje (EE.UU), advierte de los peligros de llevar a los niños al circo. Levine, como la mayoría de los sicólogos, cree que para los niños es vital aprender la empatía, es decir, la habilidad para ponerse en el lugar de los otros. Un espectáculo en que los animales son forzados a actuar para hacer un show enseña totalmente lo contrario de la empatía. Para Levin "ciertamente, no hay nada más cruel para un niño que sentirse avergonzado por otro frente al grupo de pares. Igualmente devastadora es la práctica de exponer a los animales al ridículo, la risa y la devaluación".
Cuando los niños ven a los animales siendo golpeados, cosificados o humillados y deprivados de su comportamiento natural para la simple diversión de otros, sus mentes impresionables entran en riesgo de desarrollar valores sociales aberrantes. Levine desincentiva a los padres a llevar a los niños a presenciar estos espectáculos, porque en estos lugares los niños aprenden a despreciar "los sentimientos, necesidades y derechos de otros seres vivos".En la naturaleza, los osos no montan bicicleta, los elefantes no se paran en dos manos y los tigres no saltan por placer a través de aros de fuego. Los animales nunca realizarían estos grotescos espectáculos y maniobras cientos o miles de veces al año sin una constante amenaza de castigo.Hace algunos decenios, los circos mostraban las "aberraciones de la naturaleza", personas con deformidades físicas o mentales, que eran ridiculizadas y transformadas en objetos de risa y burla de la sociedad. Hemos avanzado un paso y ahora respetamos y fomentamos el bienestar de estas personas, pero aún nos queda mucho por aprender y discernir.Vestir a los animales con ropas de espectáculo y hacerlos ejecutar actos estúpidos es como arrastrar desde el pasado una pesada roca de insensibilidad y brutalidad.Además, los circos con animales son amenazas para la seguridad pública: los animales, al llevar una vida de estrés, enfermedad o aburrimiento, pueden atacar al público, escaparse, morder, provocar accidentes de tráfico, etc.
Cuando los circos llegan a cualquier ciudad y pueblo, suelen invitar a los colegios para que miren a los animales expuestos como mercancías en sus jaulas o transportes. Pero cada escuela tiene una directiva o asamblea, más un centro de padres o de apoderados, cuya responsabilidad es establecer las políticas de la escuela y proveer de las mejores herramientas disponibles para lograrlas. Es desde éstas instancias donde se debería discutir qué tipo de educación y valores se mostrará a los niños, y cómo actuaremos para conseguir estos objetivos. Respecto al circo, sería buena una política clara de no visitar estos recintos ambulantes de maltrato animal.
                   Cautividad  y Transporte
Los animales que actúan en los circos tienen dos vías de origen: o son animales nacidos en cautividad (hijos de animales que también viven en el circo, o comprados a programas legales de cría en cautividad) o son animales secuestrados de su hábitat original por redes ilegales de tráfico de animales.
¿Cómo se obtienen los animales de circo?
Programas de cría en cautividad o compra a zoológicos
Existen programas de cría en cautividad, llevados a cabo por zoológicos o centros de conservación, que se dedican a criar animales de especies salvajes o exóticas bajo condiciones controladas. Ellos son proveedores de animales para circos y otros zoológicos.
Tráfico de especies protegidas
Ésta es una manera bastante común de conseguir animales para los circos. El tráfico ilegal de animales es un negocio rentable que mueve aproximadamente 6 billones de dólares anualmente, según la Wildlife Conservation Society (WCS).

Cuando los animales provienen del comercio ilegal, son capturados por cazadores furtivos, que secuestran generalmente a las crías tras matar a parte de su grupo familiar. Estos indefensos animales deben soportar condiciones durísimas desde su captura, hasta las condiciones de transporte en que viajan cientos y miles de kilómetros hasta llegar a su destino final, que si no es la muerte en la ruta, es el confinamiento de por vida en el circo.
Existen circos en todo el mundo que, tras revisiones policiales, han visto confiscados sus animales por no cumplir con los documentos oficiales reglamentarios. El tráfico de animales es uno de los enemigos de la biodiversidad, y promueve un negocio sucio que hace presa de los animales silvestres, especialmente en países pobres o en vías de desarrollo.
Legislación contra el tráfico ilegal: CITES
El convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un programa internacional que regula el comercio de especies que están en riesgo de extinción. Si bien no se protege totalmente a los animales, este convenio busca regular el comercio y detener la caza furtiva y el expolio de especies animales y vegetales protegiendo especialmente a las especies en riesgo. Este convenio, firmado hasta ahora por 175 países del mundo, regula legalmente la compra-venta de animales vivos, de los que se benefician algunos circos.
Al ser un Convenio vinculante (es decir, que crea obligaciones a los estados firmantes), es la única vía legal para comprar un animal, por lo tanto cada vez que un circo lleva consigo animales de especies protegidas o en especial estado de vulnerabilidad, como elefantes, tigres, leones, focas, osos, delfines, canguros, monos, chimpancés, etc. deben portar un certificado CITES de compra-venta según los estándares legales.
Si no los portan, es bien probable que los animales provengan del comercio ilegal de especies. El hallazgo de este tipo de animales obliga a su confiscación y posterior reinserción en lugares adecuados para estos efectos.
                             Efectos de la cautividad
Cuando los animales se ven obligados a pasar mucho tiempo atados o enjaulados, estos desarrollan comportamientos anormales que indican que están sufriendo por causa de las malas condiciones de vida.
Los animales de circo suelen vivir en pequeñas jaulas dónde apenas se pueden mover, o permanecen la mayor parte del día atados al suelo. Esto les impide desarrollar sus comportamientos naturales y, en consecuencia, les provoca frustración.
Según los estudios de Animal Defenders International (ADI) sobre las prácticas de los circos a nivel internacional [1] sabemos que:
·         Los caballos y ponis pasan hasta el 96% del tiempo atados a cuerdas de poca longitud.
·         Los tigres y leones pasan entre el 75 y el 99% del tiempo en jaulas situadas en los camiones.
·         Los elefantes pasan desde el 58 al 98% del tiempo encadenados al menos de una pierna.
Zoocosis
El confinamiento extremo lleva a los animales a padecer zoocosis, una patología acuñada en 1992 por el zoólogo, cofundador de “ZooCheck”, Bill Travers. [2]HYPERLINK  \l "nota_3"[3] Travers creó ese término para referirse al comportamiento anormal de los animales de los zoos, apuntando que podría ser la prueba de que el cautiverio conduce a la neurosis.
Según Travers, un animal zoocótico es aquel que ha sufrido daños mentales debido a la cautividad. Estos animales muestran comportamientos obsesivos, anormales y repetitivos. [4]
Si un animal no tiene control sobre su entorno y no puede ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empieza a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos o “estereotipados”. La zoocosis puede presentar los siguientes síntomas:[5]
·         Deambular constantemente: caminar de arriba a abajo, siguiendo el mismo recorrido sin cesar. Pueden presentar este comportamiento los felinos y los cánidos.
·         Dar vueltas en círculos: es una forma de deambular incesantemente.
·         Lamer repetitivamente: las paredes, barrotes o las puertas de la jaula. Las jirafas suelen presentar este comportamiento.
·         Morder repetitivamente
·         Girar el cuello de forma antinatural: suele ser característico de los primates en cautividad.
·         Balancearse: balanceo constante de lado a lado mientras permanecen de pie. Se puede observar en elefantes.
·         Mecerse: balancearse hacia delante y hacia atrás de forma obsesiva, a veces sentados y abrazados a alguna cosa. Suelen presentar este comportamiento los simios.
·         Apatía: pasividad y falta de reacción a los estímulos. Esto suele ser causa de la marginación y la separación forzosa de sus grupos sociales.
·         Agresividad: hacia objetos, animales o personas
·         Automutilación: los animales que sufren zoocosis pueden auto-infligirse daños como morderse la cola, las extremidades, o golpearse la cabeza contra la pared.
·         Coprofília: modo antinatural de comer y jugar con los excrementos.
Si un animal presenta alguno de estos comportamientos “estereotipados” quiere decir que está en un estado de estrés continuo y que por lo tanto no tiene las condiciones de vida necesarias para su bienestar.
La zoocosis se puede detectar no sólo en animales del zooógico o el circo, sino también en animales de granja, en laboratorios o en otras situaciones de cautividad.[6] Sin embargo, este tipo de comportamientos anormales y obsesivos NO se dan en la vida salvaje. Por ejemplo, los elefantes, en estado natural, recorren hasta 20 km al día, se bañan y comen mucha variedad de alimentos, además de establecer unas relaciones sociales complejas con el resto de su grupo.[7]
En condiciones naturales, los animales están constantemente estimulados por los cambios de su entorno. Algunos animales responden a la falta de estímulos y a la pérdida de control de su entorno con apatía, otros con comportamientos estereotipados, y otros desarrollan agresividad” Broom and Johnson.[8]

La vida en el circo conlleva inherentemente el confinamiento, la falta de estímulos y la pérdida de control sobre el entorno.
Además, el hecho de que distintas especies de animales se vean obligadas a vivir unas junto a las otras hace que ciertos animales muestren comportamientos de huida, incremento en las pulsaciones del corazón y otros signos de estrés que hacen que siempre estén en alerta.
Los animales forzados a trabajar en circos deben sufrir los desplazamientos constantes de un lugar a otro, en condiciones de hacinamiento e insalubridad, además de estar sometidos a todos los rigores climáticos y de temperatura que comporta el desplazamiento. En muchas ocasiones se ven privados del cobijo contra el sol, la lluvia, el frío o el calor.[9]
Transporte
El transporte de los animales de circo presenta diversos problemas que impiden su bienestar:
·         Viajes muy largos, estancias cortas en cada lugar
·         Alojamiento portátil
·         Periodos largos de tiempo dentro de los vehículos utilizados para el transporte
·         Peligro público: los animales están muy próximos a las personas
·         Exposición a climas inadecuados
·         Desarrollo de enfermedades

Viajes muy largos, estancias cortas en cada lugar
Los circos ambulantes pasan la mayor parte del año viajando, de ocho a nueve meses.[10] Eso significa que los animales de circo permanecen enjaulados en sus alojamientos portátiles prácticamente toda la vida, a la vez que tienen que sufrir viajes de muchas horas en malas condiciones. En estos viajes se les da muy poco tiempo libre para expresar sus comportamientos naturales
Alojamiento portátil
Las instalaciones de los circos se montan y desmontan casi cada semana, y de forma muy rápida. Por ello, las jaulas y los vallados tienen que ser desmontables, de tamaño pequeño y poco pesados. Eso hace que las instalaciones de los animales tengan muchas deficiencias, pues para reunir las condiciones necesarias habría que invertir mucho presupuesto y no serían tan fácilmente desmontables.
Periodos largos de tiempo dentro de los vehículos utilizados para el transporte
Los animales siempre son lo último en descargarse de los camiones. Los animales tienen que sufrir viajes de largas horas, y una vez llegados a su destino, tienen que esperar más horas a que los trabajadores descarguen las cajas, las tiendas y todo el equipamiento.
Según estudios de la organización ADI, casos como el de un poni que pasó más de 25 horas en un camión para un viaje que sólo duraba 5 horas, o de un elefante enfermo que tuvo que pasar 18 horas para un viaje de sólo 45 minutos, son normales
Peligro público: los animales están muy próximos a las personas
Los espectáculos circenses nunca pueden ser del todo seguros debido a la proximidad de animales peligrosos a las zonas urbanas. Alrededor del mundo ha habido accidentes en los que trabajadores o gente del público han resultado muertos o heridos por animales que han conseguido escapar de sus jaulas (tigres, leones, elefantes...). Sin ir más lejos, recientemente escapó un elefante del Circo Americano en L’Escala (Gerona, España)[11], que estuvo corriendo sin control por las calles durante más de 10 minutos.
Además, los trabajadores que manipulan a este tipo de animales suelen ser inexpertos y no siempre conocen bien la forma de tratar a ciertas especies, lo que provoca accidentes y sufrimiento para los animales manipulados inadecuadamente.
Exposición a climas y condiciones ambientales inadecuadas
Los circos utilizan animales de distintas especies que provienen de distintas zonas climáticas del planeta. Cada una de estas especies requiere unas condiciones ambientales y climatológicas específicas para vivir en bienestar. Por ejemplo, los reptiles tienen unas necesidades muy específicas por lo que respecta a la luz, temperatura y humedad.
Sin embargo, los animales de circo tienen que sufrir temperaturas extremas durante el transporte, tanto de calor como de frío.
Todo esto afecta negativamente a su salud, a su comportamiento, a su modo de alimentarse y reproducirse, y en general les impide estar bien.
Desarrollo de enfermedades
·         Miopatía de captura: Muchas especies sufren de un síndrome conocido como “miopatía de captura”, una enfermedad que se da en mamíferos y aves debido al estrés de la captura, manejo y transporte. Esto se traduce en depresión clínica, degeneración de los músculos esqueléticos y cardíacos, pérdida de coordinación, parálisis y muerte.[12]
·         Después de ser capturados, los animales pueden sufrir el síndrome atáxico mioglobinúrico (una de las manifestaciones de la miopatía de captura), en el que a partir de varias horas y hasta unos cuantos días después de la captura, “los animales presentan ataxia, contracturas musculares en el cuello y mioglobinuria. La superviviencia depende de la gravedad de las lesiones, que se localizan a nivel renal y muscular”.[13]
·         Según estudios de la organización internacional ADI, algunos camellos que tuvieron que viajar durante sólo 30 minutos desarrollaron una peligrosa alteración hormonal conocida como el síndrome de Cushing. Una vez finalizado el viaje, tuvieron que pasar varias horas para que su nivel hormonal volviera a la normalidad.
·         Un estudio sobre la captura de rinocerontes demostró la conexión directa entre el transporte y el inmediato desarrollo de una enfermedad de piel.[14]

                        Entrenamiento
Así trata un circo a sus animales: entrenamientos a través del miedo y la coacción.
Los circos usan una gran cantidad de animales: salvajes como tigres, leones, leopardos, elefantes africanos y asiáticos, aves, leones marinos, canguros, focas, monos, chimpancés, etc. y animales domésticos como pollos, gallinas, gansos, perros, gatos, caballos, ovejas, cabras, etc.

Estos animales están en los circos para ejecutar números "artísticos" o de entretenimiento, en los que aprovechando sus capacidades y habilidades naturales, son obligados a ejecutar todo tipo de bailes, saltos, piruetas, coreografías en solitario o con otros animales, etc. La mayoría de estos comportamientos son totalmente antinaturales y ajenos a la especie de animal de que se trata: osos o aves "bailarines", elefantes parados en dos manos, grandes felinos que saltan aros de fuego, cerdos que se lanzan al vacío para caer en una minúscula piscina...

Los animales en los circos viven una vida de dominación, confinamiento y entrenamiento violento. A pesar de que los circos siempre reclaman lo contrario, los entrenadores usan métodos abusivos para entrenar a los animales y así dominarlos por la fuerza para que ejecuten los números. La rutina es el entrenamiento mediante golpes y amedrentamiento de los animales sirviéndose de cuerdas, collares, bozales, mangos eléctricos, látigos y ganchos metálicos, que son herramientas típicas del entrenamiento y actuación de un circo. Esto debe mostrarnos que los animales están siempre siendo obligados a actuar. Ellos no lo hacen porque quieren: lo hacen porque temen los castigos que les darán si no actúan. Algunos garfios y ganchos metálicos están discretamente diseñados para dar golpes eléctricos (llevan unos dispositivos ocultos en la parte que se manipula el bastón), por lo que el público o quien no sea el manipulador del animal no podrá darse cuenta de que lo están electrocutando. Algunos entrenadores, sino todos, suelen decir que utilizan métodos positivos como el refuerzo y las recompensas, pero muchas veces estos se dan también bajo situaciones abusivas: premiar con comida sólo funciona en animales hambrientos, por mencionar un abuso típico de los entrenamientos circenses.

Mientras los animales realizan su número en la pista obedecen las órdenes verbales de los entrenadores sólo porque éstos llevan en su mano, visiblemente, los garfios o látigos. En los entrenamientos ya han aprendido "quién manda" y si desobedecen una orden saben que recibirán un fuerte y doloroso castigo. Se ha visto a entrenadores que, antes de entrar a la pista y fuera de la vista del público, golpean violentamente a los animales como una señal de advertencia para recordales quién es el jefe y asegurar así que los animales ejecuten las rutinas en el show. Existen diversos videos de cámara oculta que denuncian el maltrato y la violencia con que se trata a los animales en los circos. El último fue presentado hace poco por People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), donde se ve a los elefantes de un circo siendo golpeados hasta sangrar con ganchos metálicos. En otra investigación de PETA, se veía cómo los entrenadores disimulaban las heridas de los elefantes con un polvo llamado "Wonder Dust", que tenía coloración similar a la piel de los elefantes.
Legislación
A pesar que desde el año 1978 se cuenta con una Declaración Universal de los Derechos del Animal, aún no existe una institucionalidad internacional que permita vigilar su cumplimiento como sucede con la Declaración de Derechos Humanos.
AnimaNaturalis
Los circos contravienen dos artículos de la Declaración Universal de los Derechos del Animal: el artículo 4, que expresa: "(a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse. b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho." También contravienen el artículo 10: “a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.”
A pesar de este gran fallo a nivel internacional, todos los países, en menor o mayor medida establecen algunas directrices legales para regular la actividad circense y las especies protegidas que actúan en ella, y con esto se regulan las condiciones en que se encuentran y tratan los animales. Sin embargo, la regla general es que exista o no una ley puntual para circos o leyes accesorias que lo regulen, siempre resultan insuficientes para garantizar los mínimos básicos de bienestar animal, ya no digamos para contemplar situaciones de mejoramiento de la situación de los animales. Podríamos resumir la situación de los animales en los circos en desprotección y abuso sistemático en aras del entretenimiento de los humanos.
En la Unión Europea
Los circos son empresas privadas independientes. No hay reglas específicas para regular ningún circo ni ninguna de las materias relacionadas. Generalmente se regula en cuanto a infraestructura, transporte, equipamiento y seguridad, pero los animales y su bienestar no cuentan con regulaciones. Excepcionalmente, desde la línea de preocupación de los activistas por los derechos animales, algunos estados de la UE o autoridades locales han introducido prohibiciones o restricciones generales en cuanto a la mantención y exhibición de los animales. Para algunos circos, éstas regulaciones coartan sus derechos y libertades como empresarios. Frente a estos problemas, algunos estados han optado por prohibir la instalación local de circos con animales salvajes dentro de su territorio, solución similar a la adoptada por algunas comunidades y ciudades de España.

La regulación 1739/2005 regula el movimiento de los circos con animales entre los estados miembros de la UE. La regulación fue introducida para uniformizar las normativas entre estados; y se aplica a los animales cuyo propósito primario sea la exhibición pública y el entretenimiento. Las especies protegidas son los mamíferos (incluyendo los murciélagos), aves, abejas, salmones y truchas. Pero sólo regula el transporte legal de animales.
·         Suecia prohibió los espectáculos con la mayoría de animales, incluyendo osos, grandes felinos, monos, hipopótamos, jirafas y rinocerontes.
·         Kalamaria, Patra y Tesalónica (Grecia) prohibieron los espectáculos con animales.
·         Finlandia prohibió los espectáculos con animales.
·         Austria y Croacia prohibieron el uso de animales salvajes en circos.
En España
Las leyes locales y estatales tampoco dan una adecuada protección a los animales, y aún cuando alguna ley intente protegerlos, la naturaleza del sistema legal y la itinerancia de los circos hacen más difícil poder perseguirlos de manera exitosa. En España no existe una legislación particularmente dedicada a los circos. Sólo durante agosto del 2009, el Ministerio de Ambiente y Medio Rural y Marino manifestó su interés por aplicar la Ley de Conservación de Fauna Silvestre en zoológicos y circos del territorio nacional. Sin embargo, existen algunas regulaciones a nivel autonómico o leyes nacionales que tocan tangencialmente el tema de los circos:
·         Instrumento de Adhesión de España de 16 de mayo de 1986 a la Convención de 3 de marzo de 1973, sobre el comercio internacional de especies amenazadas de Fauna y Flora silvestre (CITES), hecho en Washington (BOE núm. 181, de 30-07-1986).
·         Real Decreto 1430/1992, de 27 de noviembre, por el que se establecen los principios relativos a la organización de controles veterinarios y de identidad de los animales que se introduzcan en la Comunidad procedentes de países terceros (BOE 16-01-93).
·         Instrumento de adhesión de España al Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, hecho en Washington el 3 de marzo de 1973. (BOE 30.07.86)
·         Real Decreto 1739/97, de 20 de noviembre, sobre medidas de aplicación del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas del Fauna y Flora Silvestre (CITES), hecho en Washington el 3 de marzo de 1973, y del Reglamento CE 338/97 del Consejo, de 9 de diciembre de 1996, relativo a la protección de especies de la fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio. (BOE 28/11/97).
·         Resolución de 5 de mayo de 1998, de la Dirección General de Comercio Exterior, por la que se designan los Centros y Unidades de Asistencia Técnica e Inspección de Comercio Exterior (SOIVRE) habilitados para la emisión de los permisos y certificados contemplados en el Reglamento CE 338/97 del Consejo, de 9 de diciembre de 1996, relativo a la protección de especies de fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio, y se establece el modelo de “documento de inspección de especies protegidas” (BOE 26.05.98)
·         Real Decreto 1333/2006, de 21 de noviembre, por el que se regula el destino de los especimenes decomisados de las especies amenazadas de fauna y flora silvestres protegidas mediante el control de su comercio (BOE núm. 296, de 30-11-2006).
·         Ley 32/2007, de 7 de noviembre, para el cuidado de los animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio (BOE núm.268, de 8-11-2007).
Países como Suecia, Austria, Costa Rica, India, Finlandia, Singapur y Bolivia han prohibido los circos con la totalidad de animales o se ha reglamentado qué tipo de animales y las condiciones en que éstos deben ser mantenidos.
En el resto del mundo
En EE. UU la Ley de Bienestar Animal (Animal Welfare Act) establece estándares mínimos de manejo, cuidado, tratamiento y transporte de los animales de circo. Sin embargo, los circos carecen de una vigilancia y monitoreo en el cumplimiento de la ley, por esto, los circos pueden viajar con sus animales en condiciones extremas. Las instalaciones que no cuentan con las garantías de bienestar animal, o la posesión inadecuada de un animal no determinarán su decomiso.
Algunas localidades de EE. UU (Pompano Beach, Tallahassee (Florida), Fort Wayne (Indiana), Collinsville (Illinois), Jefferson County (Kentucky), Southampton (Nueva York), Aiken County (Carolina del Sur)) prohibieron el uso de cualquier herramienta manual o eléctrica para obligar a actuar a los animales, porque causan dolor, incomodidad y sufrimiento. Diversas localidades de EE.UU también han prohibido el contacto entre el público y los animales salvajes, peligrosos o exóticos. Otras localidades han prohibido espectáculos puntuales con animales, como las peleas de osos, las corridas de toros (incluso las sin sangre), el cerdo engrasado o las carreras de galgos. Algunas otras localidades han puesto severas restricciones a los rodeos.
Localidades que han prohibido los circos y otros espectáculos con animales en EE.UU.:
·         Encinitas, Pasadena, Rohnert Park (California)
·         Boulder (Colorado)
·         Stamford (Connecticut)
·         Hollywood, Lauderdale Lakes (Florida)
·         Takoma Park (Maryland)
·         Braintree, Provincetown, Quincy, Revere (Massachussetts)
·         Richmond (Missouri)
·         Greenburgh (New York)
·         Port Townsend, Redmond (Washington)
Localidades que han prohibido los circos y otros espectáculos con animales en el mundo:
·         Buenos Aires (Argentina) prohibió los circos con animales
·         Santiago de Chile (Chile) prohibió los circos con animales
·         Armsdale, Perth, Bayswater (Australia) prohibieron el uso de animales salvajes o exóticos.
·         Cambridge, Ferndale, Kalamunda, Lake Macquarie, Mandurah, Mosman Park, Victoria Park, Vincent (Australia) prohibieron las actuaciones de espectáculos con animales en propiedades públicas.
·         Israel y Singapur prohibieron el uso de animales salvajes en circos
·         Brasil prohibió el uso de mamíferos marinos en entretenimientos.
·         Canadá y Singapur prohibieron los espectáculos con animales.
·         Bogotá (Colombia) prohibió los espectáculos con animales.
·         Costa Rica prohibió los espectáculos con animales, y también los programas de nadar con delfines y ballenas.
·         India prohibió el uso de osos, monos, tigres, panteras y leones en espectáculos.


                              Elefantes
Quizás el animal más característico en los espectáculos circenses es el elefante.
El elefante (Elephantidae) es el mamífero más grande del mundo. Existen dos subespecies: el africano y el asiático. El elefante africano puede medir unos 4 metros de altura y pesar hasta 6,5 toneladas, mientras que uno asiático puede alcanzar 5,5 toneladas. En su medio natural ambas especies pueden llegar a vivir hasta 70 años. Para diferenciarlos, tenemos que saber que en el elefante africano tanto machos como hembras poseen colmillos, y tienen orejas más grandes. El elefante asiático, por su parte, tiene orejas más pequeñas y sólo el macho adulto posee colmillos.
Los elefantes son hervíboros, que viven en grupo y se desplazan juntos buscando árboles y pasturas. Diariamente se desplazan unos 20 kilómetros buscando comida y agua, y pasan el 75% del día alimentándose de hierbas, hojas, cortezas. Pueden llegar a comer hasta 200 kilos de alimento diario. Por su trompa expulsan las semillas que no digieren, lo que ayuda a regenerar su hábitat.
Su grupo es muy importante para el aprendizaje y desarrollo de habilidades sociales: en grupo juegan, se aparean, descansan y establecen más relaciones complejas. Viven en matriarcado, porque los lidera siempre una hembra, que suele ser la elefanta con mayor edad y experiencia. Los machos adultos también se agrupan, aunque no establecen vínculos tan estrechos como las hembras. Es común que diversos grupos convivan en un mismo territorio y se conozcan entre ellos. En esos casos, cuando se encuentran en puntos de comida o agua se saludan afectuosamente. También se comunican entre grupos de manera subterránea, emitiendo vibraciones a muy baja frecuencia, hasta 8 km. de distancia. Los sonidos emiten mensajes a los demás miembros del propio grupo, comunicando la existencia de peligros, amenazas, fuentes de alimento, agua, etc.
Las hembras alcanzan su madurez hacia los 11 años y pueden reproducirse hasta los 50 años. La gestación de los elefantes dura 22 meses, de cuyo proceso surgirá una única cría que permanecerá a cargo de su madre durante los primeros 4 años.
La trompa, elemento más característico de los elefantes, les sirve como nariz y mano: les permite coger comida, agua u otros objetos, y es parte esencial de su vida social pues los elefantes se tocan y saludan con su trompa.
En los circos, a los elefantes se les niegan todas estas condiciones de habitabilidad, territorio, libertad y relaciones sociales complejas, por lo tanto no pueden llevar en ellos una vida que les proporcione un mínimo de bienestar y salud mental.
datos de NATURALIS
RECOPILADO POR EL GENERAL GALLO